Nadar con Compañero

Cuando se está nadando, se pasa gran parte del tiempo con la cabeza bajo el agua— por lo general, sin saber si se cometen errores. Si se retoma la natación al cabo de unos años, conviene nadar con un compañero o con un grupo de amigos. Las ventajas son las siguientes:

  • Se cuenta con un compañero que observe las brazadas y ayude a corregir los errores técnicos evidentes que se cometan sobre o bajo el agua.
  • Un compañero con el que nadar y competir mientras se pone uno en forma da mucho mayor aliciente al ejercicio.
  • Se logra un sentido de equipo, lo que hace que la natación resulte más fácil e interesante: se comparte la sensación de estar juntos y de formar parte de algo que vale la pena.
  • Se puede practicar la persecucíón: la natación por calles permite nadar en cadena, es decir siguiéndose un nadador a otro por un lateral de la calle y regresando por el otro lateral. La persecución así realizada estimula psicológicamente al nadador.
  • Tener alguien con quien hablar al final de una sesión de natación fomenta la sociabilidad, además de crear puntos de comparación y de referencia en el entrenamiento.

Cuando un nadador se integra en un grupo, es preferible que forme equipo con alguien que practique su mismo estilo y desarrolle una velocidad parecida. A ser posible su compañero tendrá unos objetivos semejantes. Por ejemplo, si se desea ponerse realmente en forma y se prevé nadar cuatro o cinco veces por semana, no tiene objeto trabajar con un nadador que no pueda practicar seis meses seguidos a ese ritmo.

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