Preparación de la Sesión de Entrenamiento

Siempre se insiste en la importancia de una introducción gradual a los ejercicios de natación. Esto no es solamente válido para un programa mensual o anual, sino que es también importante para una sesión individual. No es bueno zambullirse y ponerse a nadar sin más 50-100 m al iniciar la sesión. Hay que tratar al cuerpo como a un coche; se debe calentar para que funcione mejor. Es preferible nadar un buen rato sin esforzarse, a lo que pueda considerarse un 50% del máximo. En esta etapa de calentamiento hay que concentrarse en estirarse y adoptar movimientos hidrodinámicos. Es también buen momento para acostumbrarse a la temperatura del agua y del ambiente y a las condiciones de la piscina: por ejemplo si hay mucha gente, si se dispone de una calle para nadar o si el nivel del agua hace que la superficie este picada. También conviene no nadar después de comer. Cuando se empieza a nadar hay que sentir como impulsan las manos al realizar el movimiento completo. Se debe procurar espirar todo el aire antes de volver a inspirar. Todos estos pequeños consejos ayudan a relajarse al iniciar una sesión de natación, evitando cansarse antes de tiempo.

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